Situación inicial: La empresa atravesaba una situación crítica de liquidez debido a deficiencias en la gestión de cobranzas, facturas vencidas sin seguimiento, un alto volumen de cuentas incobrables y procesos operativos centralizados en la gerencia general. Esta dependencia ralentizaba la toma de decisiones, afectaba el flujo de caja y limitaba la capacidad de crecimiento.
Acciones: Se llevó a cabo una reestructuración integral de los procesos de cobranza, estableciendo procedimientos, responsables e indicadores de seguimiento. Paralelamente, se rediseñó el esquema de toma de decisiones, delegando funciones estratégicas y operativas para eliminar el cuello de botella generado por la excesiva centralización en la gerencia general.
Resultado: La empresa recuperó la liquidez necesaria para operar con estabilidad, mejoró significativamente su flujo de caja, redujo los tiempos de recuperación de cartera y fortaleció su capacidad de gestión mediante procesos más ágiles, eficientes y sostenibles.